Ascendía por la ladera del Volcán a buen ritmo, el corazón me latía con ímpetu, haciéndome plantear descansar para no coger un patatús. Eran las 6 de la mañana, hacía mucho frío y estaba a 10 metros de la cima del Ol Doinyo Lengai, el volcán sagrado de los Masais. Acompañado por una pareja de viajeros y 2 masais esperábamos la salida del sol para realizar los últimos pasos y descubrir la caldera del volcán con sus pozos, chimeneas activas y lava.
Había visto fotos (incluso alguna de aérea), leído libros y reportajes pero nada de ello me había preparado para lo que vería.
A la señal del guía masai ascendimos los 10 metros, al llegar a la caldera tuve la sensación de estar en un mundo perdido, el suelo retumbaba, la chimenea mas grande escupía lava y el suelo era de un color blanco y de una textura fangosa, a lo lejos el Kilimanjaro, girando un poco la cabeza el lago Natron y en el cielo aún se observaba la constelación de Orión (que se puede observar desde los dos hemisferios). Aunque el sol empezaba a reconfortar el frío seguía siendo intenso, pero allí arriba la belleza y las sensaciones eran extraordinarias.
En mis pocos momentos actuales de “reflexión y serenidad mental” he estado reflexionando sobre cómo la fotografía ha sido y es para mi un aliciente a conocer más.
Mi sorpresa siempre ha sido que las imágenes, los reportajes, los vídeos en super alta resolución y dolby sorround no hacen justicia a la realidad, porqué la realidad se vive con los 5 sentidos, con los sentimiento y con la pasión.
La realidad hay que descubrirla y vivirla, espero que la fotografía os ayude a ello.
P.D.: La excursión no estaba bien organizada y fue una jornada realmente peligrosa, el volcán está activo y más de algún viajero se ha quemado con la lava. Los guías al llegar a la cima se olvidaron de nosotros y para colmo, por no querer hacer de vela, realicé la bajada (con desprendimientos de rocas incluidos) durante 4-5 horas en solitario. Al llegar al punto de encuentro no había el prometido Jeep y tuve que andar varios kilómetros siguiendo la pista que suponía llevaba a la zona de acampada, al final, un todoterreno que circulaba por la zona me acercó! El viaje realizado con la agencia Tuareg Viatjes tuvo muchas quejas e incluso alguna acción legal, por la mala organización e información. La ascensión al Ol Doinyo Lengai se dejó de ofrecer.




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