Mi primera visita a Amsterdam fue hace casi 10 años y me hizo plantear cierto aspectos fotográficos esenciales que comparto a continuación con vosotros.
Hacía mucho frío y todo tenía un aspecto gris y húmedo, recuerdo estar fotográficamente muy activo pero el resultado fueron imágenes aburridas. Recuerdo estar más tiempo pendiente de mi cámara que de mirar a mi alrededor y descubrir cosas interesantes.
Pensé que probablemente necesita una cámara mas profesional, pero realmente lo que necesitaba era evolucionar como fotógrafo.
Si estáis es ese punto debéis saber que es bueno, son los primeros pasos, los más importantes. Con la práctica se avanza y poco a poco empiezas a descubrir que la fotografía es mucho mas que una cámara.
Te das cuenta que tienes que cambiar, la cámara da igual, pero sí debe hacerlo nuestro punto de vista, es necesario buscar ángulos, composiciones, reflejos, contraluces… mostrar el monumento, la plaza o la catedral de una manera curiosa, diferente, sugerente. Debemos pensar e imaginar que foto queremos, caminar, agacharnos, predecir la situación y sobretodo probar, experimentar y evolucionar.
Es un proceso parecido a cuándo aprendemos a conducir, debemos automatizar nuestros movimientos parra olvidarnos de ellos y centrarnos en la carretera.
En entornos urbanos una cámara compacta es ideal, pesa menos, no llama la atención y la llevamos siempre encima preparada para la acción. Si además nuestra cámara dispone de controles manuales tenemos todo lo necesario para afrontar una jornada de fotografía callejera o “street photography”.
Las ciudades tienen rincones estupendos, pero no quedan a simple vista, debemos buscarlos, esto implica un trabajo que empieza antes del propio viaje, recopilar información y tener un plan concreto para no perdernos ninguna oportunidad. Además es imprescindible saber qué fotografiamos para poder captar su esencia.
Mirar fotos de otros compañeros y echar un vistazo en Internet nos dará ideas que después podemos aplicar.
A primera y última hora del día el sol nos ofrecerá nuevas posibilidades, además habrá menos gente y estaremos mas cómodos, la luz lo es “todo” en fotografía y la luz cambia constantemente de dirección, de color, de calidad y de intensidad. Es interesante que salgan personas en nuestras fotos, de esta manera podemos transmitir correctamente el tamaño de un edificio, es una cuestión de proporciones, si quieres que alguien parezca alto pon alguien bajito a su lado.
Una pareja en una esquina nos servirá para hacernos una clara idea clara de las dimensiones de la construcción y ofrecerá un plus en nuestra composición, eso si, las personas como puntos de interés de nuestra imagen los deberemos colocar, idealmente en un punto áureo (siguiendo la regla de los tercios, que introduciré en otro artículo) para que aumenten la armonía de la foto.
En las ciudades existen muchos contraluces, zonas de alto contraste, objetos en movimiento, “momentos decisivos”, situaciones complicadas de las que no debemos huir, sino aprender a superarlas y sacarles provecho.

Tener una cámara con buena respuesta a sensibilidades altas nos permitirá
realizar fotos en interiores o escenas nocturnas con poca luz. En la mayoría de los casos el flash no es suficiente (porque no tiene la suficiente potencia), como siempre la tecnología nos ayudará y aumentar el ISO puede ser la solución.
Recordar lo más importante: que nuestras fotos cuenten historias. Imaginar que escribimos un libro en él aparecen frases muy filosóficas, estupendas, que hacen pensar, pero que sólo son frases, en su totalidad el libro no cuenta nada, no tiene sentido y nos aburre. Es frecuente que eso pase con nuestras imágenes. Un buen ejercicio fotográfico durante vuestra visita a Amsterdam es que además de todas las fotos para vuestros recuerdos elijáis un tema concreto, algo sencillo, que os permita desarrollarlo y contarlo con vuestras imágenes. (En mi caso fueron las Bicis, cómo podéis comprobar en las imágenes)
Pero no os abruméis, todo tiene su tiempo y seguro que si no dejáis de tener pasión por la fotografía todo llegará.
En fotografía se avanza como en la vida, paso a paso. Y recordar que la mejor cámara es aquella que lleváis siempre encima.

















